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Homenaje a Hna Mercedes Kurosawa's Dreams . Funeral en la Villa. Extractos

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MILAGRO DEL SANTO SAN CHARBEL MAKHLUK



El tercer domingo de Julio celebramos la fiesta de San Charbel Majluf, un santo muy conocido y querido en México por la comunidad católica maronita. Es un santo de muchos y asombrosos prodigios. 

San Charbel Makhluf, nació el 8 de Mayo 1828 en Beka'kafra (Libano.) Murió en Annaya, el 24 de Diciembre 1898, en Líbano. Fué canonizado por el Papa Pablo VI, el día 9 de Octubre de 1977; su fiesta se celebra el tercer domingo de Julio. 

Ermitaño de rito maronita, fué el primer santo libanés canonizado por la Sede Apostólica en los tiempos modernos. Es uno de los Santos más impresionantes y prodigiosos del Siglo XX, alcanzó gran celebridad después de su muerte, por los asombrosos prodigios que se sucedieron. 
Dios quiso señalar a este santo por numerosos prodigios: Durante cuarenta y cinco noches brilló una luz muy intensa en su tumba, presenciada por muchos pueblerinos, y gentes del lugar. El pueblo sencillo le veneraba como santo, aunque la jerarquía, y sus mismos superiores, prohibieron su culto formal mientras la Iglesia no pronunciara su veredicto. 

Ante tan maravilloso portento, finalmente se procedió a la exhumación de su cuerpo, cuatro meses después, para examinar el fenómeno. El P. Charbel Makhlouf había sido enterrado sin ataúd, como recomienda la regla de su orden, encontraron su cuerpo flotando en el barro en una tumba inundada de agua. Se conservaba incorrupto, como cuando estaba vivo, continúa flexible y en perfecto estado.
Su cuerpo se mantiene incorrupto y suda sangre; emite constantemente un bálsamo perfumado que ha sido reconocido como verdaderamente prodigioso. Muchos milagros acontecen por la intercesión de este Santo, muy conocido en Medio Oriente. 

La devoción a San Charbel se propaga en la actualidad muy rápido por el aumento de milagros atribuidos a su intercesión. En América es particularmente venerado en México, a partir de la inmigración maronita que comenzó en el siglo XIX. Parece que Dios desea utilizar este santo como signo de su deseo de unificar el Oriente con el Occidente: "Yo tomaré de lo mas escogido del Cedro, de lo alto de sus ramas y le plantaré sobre un monte alto... Y dará fruto y llegará a ser un Noble Cedro." (Ezequiel 17:22-23)
San Charbel Makhluf era gran amante de la Eucaristía y de la Santísima Virgen. Fué un jemplo de vida consagrada y de ermitaño. Dios ha querido manifestar su gloria por medio de este humilde ermitaño. Gran cantidad de milagros ocurren por su intercesión. Numerosas de sus imágenes exudan milagrosamente aceite el cual se utiliza en la oración por los enfermos. 

HISTORIA
San Charbel Makhluf era el quinto hijo de Antun Makhlouf y Brigitte Chidiac, una piadosa familia campesina. Fue bautizado a los ocho días en la Iglesia de su pueblo natal, recibiendo por nombre Yusef (José). A los tres años el padre de Yusef fue inscrito en el ejército turco en la guerra contra los egipcios y muere cuando regresaba a casa. Su madre cuida de la familia siendo gran ejemplo de virtud y de fe. 
Pasado un tiempo, ella se casa de nuevo con un hombre devoto quien eventualmente será ordenado sacerdote. (En el rito maronita, hombres casados son elegibles al sacerdocio) Yusef ayudó a su padrastro en el ministerio sacerdotal. Ya desde joven era ascético y de profunda oración. Yusef estudió en la pequeña escuela parroquial del pueblo. 

A la edad de 14 años fue pastor de ovejas y aumenta su oración. Se retiraba con frecuencia a una cueva que descubrió cerca de los pastizales para adentrarse en horas de oración. Por ello recibió muchas burlas de otros jóvenes pastores. Dos de sus tíos maternos eran ermitaños de la Orden Libanesa Maronita. Yusef acudía a ellos con frecuencia para aprender sobre la vida religiosa y el monacato. 

VOCACIÓN
A los 20 años de edad, Yusef es el sostén de su casa. Es el tiempo de contraer matrimonio pero él se siente llamado a otra vida. Después de tres años de espera, escuchó la voz del Señor: "Deja todo, ven y sígueme." Así, una mañana del año 1851 se dirige al convento de Ntra. Señora de Mayfouq, donde fue recibido como postulante. 

Al entrar en el noviciado renuncia a su nombre bautismal y escoge como nombre de consagración Chárbel. Un tiempo mas tarde lo envían al Convento de Annaya, en donde profesó los votos perpetuos como monje en 1853. Le enviaron al Monasterio de San Cypriano de Kfifen, donde realizó sus estudios de filosofía y teología, llevando una vida ejemplar de obediencia y observancia. 

Charbel Makhlouf fué ordenado sacerdote el 23 de julio de 1859 por Mons. José al Marid, bajo el patriarcado de Paulo Massad. Al poco tiempo regresó al Monasterio de Annaya por orden de sus superiores. Allí pasó muchos años de vida ejemplar de oración y apostolado. Entre estos, el cuidado de los enfermos, el pastoreo de almas y el trabajo manual en cosas muy humildes.

ERMITAÑO
Chárbel recibió autorización para la vida ermitaña el 13 de febrero, de 1875. Desde ese momento hasta su muerte, ocurrida en la ermita de los Santos Pedro y Pablo, la víspera de la Navidad del año 1898, se dedicó a la oración (rezaba 7 veces al día la Liturgia de las Horas), la ascésis, la penitencia y el trabajo manual. Comía una vez al día y llevaba silicio. 

MUERTE
El Padre Chárbel Makhlouf murió el 24 de Dicciembre de 1898; fué enterrado sin ataúd, como recomienda la regla de su orden. Cuatro meses después de su muerte fué encontrado su cuerpo flotando en el barro en la tumba inundada. Era tiempo suficiente como para permitir al menos una putrición parcial del cuerpo. Dios quiso señalar a este santo por numerosos prodigios: 

Su cuerpo se mantiene incorrupto y suda sangre, y en su tumba ocurrieron prodigios de luz constatados por muchas personas. El pueblo sencillo le veneraba como santo, aunque la jerarquía, y sus mismos superiores, prohibieron su culto formal mientras la Iglesia no pronunciara su veredicto.

BEATIFICACIÓN y CANONIZACIÓN 
Dado al constante culto del pueblo, el Superior General Ignacio Dagher solicitó al Papa Pío XI en 1925, la apertura del proceso de beatificación del Padre Chárbel, culminada durante la clausura del Concilio Vaticano II, el 5 de diciembre, de 1965. 

El Papa Pablo VI dijo: 
"Un ermitaño de la montaña libanesa está inscrito en el número de los Bienaventurados... Un nuevo miembro de santidad monástica enriquece con su ejemplo y con su intercesión a todo el pueblo cristiano. El puede hacernos entender, en un mundo fascinado por las comodidades y la riqueza, el gran valor de la pobreza, de la penitencia y del ascetismo, para liberar el alma en su ascensión a Dios".

El 9 de octubre de 1977, durante el Sínodo Mundial de Obispos, el Papa canonizó al Padre Chárbel Majluf, con la siguiente proclama: 

"En honor de la Santa e Individua Trinidad, para la exaltación de la fe católica y promoción de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y nuestra, después de madura deliberación y tras implorar intensamente la ayuda divina... decretamos y definimos que el beato Chárbel Majluf es SANTO, y lo inscribimos en el catálogo de los santos, estableciendo que sea venerado como santo con piadosa devoción en toda la Iglesia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo."

ORACIÓN
"Dios, infinitamente santo y glorificado en medio de tus santos. Tú que inspiraste al santo monje y ermitaño Chárbel para que viviese y muriese en perfecta unión con Jesús Cristo, dándose la fuerza para renunciar al mundo y hacer triunfar desde su ermita, el heroísmo de sus virtudes monásticas: pobreza, obediencia y santidad. Te imploramos nos concedas la gracia de amarte y servirte siguiendo su ejemplo. Dios Todopoderoso, Tú que has manifestado el poder de la intercesión de San Chárbel a través de sus numerosos milagros y favores, concédenos la gracia que te imploramos por su intercesión ( ...hacer pedido...) Amén. (Padrenuestro, Ave María y Gloria).

LOS MILAGROS

 1.- Milagro a la Sra. Nouhad El-Chami: 

Mi nombre es Nouhad, soy esposa de Semaan Chami, originarios de Mezarib, Jbail. Tengo 55 años de edad. Tengo 12 hijos (7 hombres y 5 mujeres). 
El día 9 de Enero de 1993, tuve una hemiplejía del lado izquierdo: en mi pierna, brazo y boca e ingresé al Hospital Saint Martine en Jbail. El Cardiólogo Dr. Joseph Chami me recibió y me remitió a la Unidad de Terapia Intensiva y con el Dr. Antoine Nachanakian y el médico de mi familia, Majid Chami. 

Después de muchas consultas, rayos X y pruebas médicas, dedujeron que la hemiplejía era debida a la obstrucción total de las arterias izquierdas del cerebro y al 70% de las del lado derecho. "En este caso, ningún tratamiento puede curarle. No obstante, aún tenemos la posibilidad de emprender una cirugía y reemplazar las arterias obstruidas con algunas de plástico" dijo el doctor. 

Me aconsejaron irme a casa y volver después de 3 meses al Hospital Hotel Dieu para hacerme Rayos X de nuevo. Mi hijo mayor Saad fue a Annaya y me trajo aceite consagrado, y arena de la tumba de San Charbel. 
Cuando mi hija cubrió mi cuerpo con él, sentí punzadas y pinchazos en mi brazo y en mi pierda. Dejé el hospital ocho días después. En casa la pasé en cama. 

Mi esposo tenía que ayudarme a ir al baño y mis hijos tenían que alimentarme con una pajita. Así pasé los siguientes tres días. En mis sueños, podía verme bajando las escaleras de la ermita de Annaya, donde oía la misa en presencia de los monjes, y San Charbel me daba la comunión.
Al cuarto día, la noche del jueves al viernes, 22 de Enero de 1993, estaba sufriendo de un terrible dolor de cabeza, y del dolor en mi lado derecho. Comencé a rezarle a la Sagrada Virgen y a San Charbel diciendo: 

"¿Qué es lo que hice? ¿Porqué me han hecho esto? ¿Qué pecado cometí? Crié a 12 hijos con muchos sufrimientos, oraciones y perseverancia para hacer de ellos buenos hombres. No estoy imponiendo mi deseo, pero si quisieran pueden curarme, o llevarse mi alma, lo que ustedes dispongan. Yo aceptaré todo lo que quieran". 
A las 11:00, vi en mis sueños una luz cegadora entrando a mi habitación, y dos monjes se acercaron a mi cama; San Charbel puso su mano en mi cuello y dijo: "Estoy aquí para hacer una operación a tu dolor".

Me dí vuelta pero no puede ver su cara porque la deslumbrante luz venía de su cuerpo y ojos. Yo le dije: "Padre, porqué quieres hacerme una cirugía, ellos no me aconsejaron hacerla?" Él contestó: "Yo soy el Padre Charbel y yo quiero hacerla." 
Ví hacia la estatuilla de la Virgen María en medio de los dos monjes, y dije : "Virgen María, por favor ayúdame. Cómo es que estos monjes van a realizar la cirugía y suturar la herida sin anestesia?" ... Sentí en ese momento un terrible dolor y San Charbel estaba frotando mi cuello. ... 

Cuando San Charbel terminó, el otro monje se acercó sosteniendo una almohada, y me ayudó a enderezarme, puso la almohada detrás de mi espalda y me dió el vaso de agua con el popote (pitillo) que estaban junto a mí. Puso su mano bajo mi cabeza y me dijo: "Bebe esta agua." Respondí: "Padre, no puedo beber sin el popote."
Él contestó: "hemos hecho la cirugía, tienes que beber y poder caminar también". Me desperté a media noche, me dí cuenta de que podía beber agua y que estaba sentada de la manera en que el monje me había hecho sentarme. Miré hacia la estatuilla y noté que había vuelto a su lugar. 

Sentí dolor en mi cuello. Puse mi mano para ver qué había pasado y me dí cuenta de que podía usar mi mano inválida, y que podía mover mi pierna bajo la sábana. Estaba tan feliz que me arrodillé frente a la estatuilla de la Virgen y la imagen de San Charbel para agradecerles. Fuí al baño para ver qué había sucedido, y observé 2 heridas en mi cuello, una a la derecha y otra al lado izquierdo, cada una de 12 cms aproximadamente. Eran las 2 de la mañana. 
Fuí a la habitación de mi marido que está frente a la mía y encendí la luz. Mi esposo me miró y dijo en voz fuerte: "¿cómo llegaste acá tu sola?; puedes caerte y eso sería otra catástrofe". Moví mi mano y dije: 

"No te preocupes, San Charbel me curó, puedo caminar. ..." 
Al día siguiente, fui a la ermita con mi hijo y mi esposo, para agradecer a San Charbel por su gracia. Cuando regresé a casa todos mis familiares y amigos estaban sorprendidos. La noticia corrió rápidamente. Visitantes comenzaron a llegar de dentro y fuera de Líbano. 

Una semana después, a solicitud del Cura de nuestra Parroquia, en Halat, el Padre Abdo Yaacoub, y el doctor Majid Chami, acepté alejarme por unos días y descansar un poco. Por la noche, San Charbel se me apareció y dijo: 
"No dejes a la gente, yo te curé gracias a la Providencia para que la gente pueda verte. (Para dar testimonio.) Muchas personas han dejado a la Iglesia, han dejado de rezar, y de respetar a los santos". 

"Aquel que quiere algo de mi, Yo Padre Charbel, puedo venir a la ermita. Yo estoy siempre ahí, no dejo ese lugar. Quiero que tú visites la ermita cada día 22 de cada mes, y escuches la misa de ahora en adelante." 
Al día siguiente, desperté en la mañana, y 3 puntadas eran muy obvias en el lado derecho de mi cuello y otras 2 en el lado derecho. El Dr. Majid retiró 2 de ellas.

Comencé a organizar la procesión cada jueves (día del milagro) en mi casa, en Halat. El 15 de Agosto de 1993, yo estaba en mi pueblo. 

San Charbel vino a mí en mis sueños y dijo: "Nouhad, te pido que reces el Rosario en una procesión el primer sábado del mes en tu casa". 
Me levanté por la mañana, puse el incienso en el pequeño altar, prendí una vela y comencé a rezar. Miré hacia la imagen de San Charbel, y estaba sudando aceite, y aún ahora lo hace, especialmente cuando rezamos el Rosario en la procesión, como San Charbel me lo pidió. Viene un gran número de visitantes a mi casa. 

La primera procesión tuvo lugar el 6 de noviembre, y desde entonces, el retrato sigue sudando. El día 2 de julio, Santa Rita se apareció a mí en mis sueños, y yo estaba rezando enfrente del Santuario de la Virgen María cercano a mi casa en el pueblo. Ella puso su mano en mi hombre y me dijo: "Dios te bendiga por tu Fe". 

Yo me dí la vuelta para decirle lo que me había sucedido, pero ella dijo: 
"Yo lo sé, San Charbel te realizó una operación. El monje que te dió el agua para beber era San Maron."

P.D.
Cuando se reciben gracias y curaciones es bueno dar testimonio. Así ayudamos a 
muchos hermanos, que se sienten desesperanzados, a encontrar el camino. 

 2.- Milagro al Sr. Iskandar Obeid: 

La Cura de Iskandar Oubaid, debido a su importancia, constituye el segundo milagro, utilizado como reserva, para apoyar la causa de la beatificación del Padre Charbel. El primero fué la curación de Sor Maria Abel Kamarie.
El Sr. Iskandar era un herrero de Baabdat. El había perdido la vista como resultado de un soplo en su ojo. El Dr. T.Salhab declaró que su pupila había sido destruida. En el Hospital Francés del Sagrado Corazón en Beirut, el Dr. Nakarier aconsejó al paciente ir a casa, recostarse y descansar por 7 días. 

Pasado este tiempo, una nueva examinación se llevó a cabo, pero no había habido ninguna mejora. El Dr. Salhab impuso un descanso de dos semanas adicionales a Obaid, pero esto no trajo ningún cambio en la condición de su ojo. 
Ambos doctores aconsejaron operar para remover el ojo para prevenir cualquier infección que pudiera pasarse al segundo ojo. Mientras esperaban la decisión definitiva de llevar a cabo o no dicho remedio tan drástico, pasaron varios meses; mientras tanto el discapacitado hombre no dejaba de rezar y de recibir la Sagrada Comunión diariamente. 

Una noche, durante un sueño, él vió a un monje que le hablaba: 
"Ve al monasterio y serás curado". Iskandar se preparó inmediatamente. Era un martes. Pasó la noche en oración y se quedó cerca de la tumba de la ermita. Al siguiente día escuchó la Sagrada Misa, recibiío la Comunión y regresó a casa.
Desde el primer día comenzó a sentir dolor en el ojo herido, dolor que creció dos días después hasta el punto de tortura. A los amigos que venían a visitarlo, les repetía confiadamente, "Yo me pondré bien, Dios mediante, porque este dolor que siento es una señal." 

El dolor se incrementó de nuevo y su familia le rogó ver a un doctor. Iskandar se rehusó, diciendo, "De ahora en adelante, Charbel es mi único doctor", y comenzó a llorar como un niño. 

No fue sino hasta cerca de las cuatro de la madrugada que finalmente se fue a dormir. Durante su sopor, se sintió como si estuviera siendo llevado a la puerta del Monasterio de San Moses, que pertenece a la misma orden de la de Charbel, y se le diera la encomienda de descargar un camión.

Le pareció que el chofer metía una barra de hierro en su ojo y que sacaba el órgano y lo tiraba en la tierra. Lloró con terrible dolor diciendo, "Oh Michael, has sacado mi ojo!" Se despertó del susto. Su esposa estaba espantada de verlo en semejante estado. "¿Por qué estas llorando de ese modo?", le preguntó ella.

"No es nada", le dijo; "tápame,¡ tengo tanto frío!" 

El Sr. Iskandar se durmió de nuevo, y esta vez soñó que estaba parado enfrente del mismo monasterio. Un monje apareció y le preguntó qué era lo que le pasaba. "Mi ojo me duele tanto", respondió Iskandar. "¿Has estado aquí por mucho tiempo?" Preguntó el monje. "Desde en la mañana", respondió Iskandar. 

much so! "It was at this moment that an admirable scene took place. Joyfully, Iskandar said to his wife, "Bring me the picture of Father Sharbel." 

"¿Por qué no nos avisaste? Habríamos venido antes a curarte", y con estas palabras el monje se retiró, regresando unos minutos después. Entonces dijo: 
"Voy a poner este polvo en tu ojo. Será extremadamente doloroso y tu ojo se hinchará. No temas, porque eso será para curarte." 

Él cubrió el ojo de Iskandar con el polvo y desapareció. Iskandar vió entonces el nombre del Padre Charbel inscrito en el asfalto cercano a la iglesia. Él dió paso a un gran llanto y se despertó. Preguntó a su esposa si su ojo estaba hinchándose. 
"Sí lo está", dijo maravillada, "¡y mucho!" Fue en este momento que la escena admirable se realizó. Con gran alegría Iskandar le dijo a su esposa: "Tráeme la imagen del Padre Charbel". 

El Sr. Iskandar cubrío su ojo sano con un pañuelo, y contempló la imagen con el ojo dañado, hizo la señal de la cruz y gritó: "Puedo verla, ¡estoy curado!"
Los vecinos vinieron corriendo. A una sola voz, rezaron a Dios y le agradecieron su benevolencia. El Dr. Salhab estaba sorprendido y solo pudo constatar la recuperacion. Periódicamente examinó a Iskandar en diferentes ocasiones y consultaron a otros especialistas. Los mismos señores estudiaban el fenómeno y declaraban unánimemente: 

"Iskandar, el que perdió el uso de un ojo hace trece años, ahora puede ver normalmente con ambos ojos. El iris deteriorado, que no permitía el paso de la luz, ahora es absolutamente normal".
Una revisión canónica fue convenida para verificar el milagro. La villa entera de Baabdat testificó que Iskandar, herrero de profesión, era ciego de un ojo, y que recuperó el uso de ese ojo perdido por intercesión del Padre Charbel.

3.- El Milagro a Sor Marie Abel Kamarie

Vengo del pueblo de Hammana. Me uní a la Congregación de los Dos Sagrados Corazones en Bickfaya el 8 de Septiembre de 1929, a la edad de 16 años. 

Siempre había gozado de buena salud, pero en el año de 1936, comencé a sufrir de dolores en el abdomen y no podía soportar ningún tipo de comida. Los doctores no podían ofrecerme ayuda alguna. Sus tratamientos no me dieron ningún resultado, y durante varios meses vomité continuamente. 
En el verano de 1936 mi condición se hizo mucho peor. Fui tratada en Hammana por el Dr. Majarel, médico egipcio especializado en problemas abdominales, que me diagnosticó una úlcera y recomendó realizar unos rayos X para confirmar el diagnóstico. Me mandaron medicinas pero no surtieron efecto. 

Entonces fui a consultar al Dr. Elias Ba’aklini, un reconocido cirujano. Hizo lavados de mi estómago varias veces pero sin mayor resultado. Finalmente me operaron, duró varias horas, la operación reveló una gran úlcera. El hígado, ducto biliar y un riñón ya no funcionaban normalmente.
La incisión fue dejada abierta para drenar y permitir el tratamiento de la úlcera. Una vez que la herida sanó, las náuseas retornaron y mi condición empeoró súbitamente. Los doctores se reunieron y decidieron realizar una nueva operación, la cual se llevó a cabo, con resultados desastrosos. 

Mis intestinos y estómago estaban reducidos a una masa mal funcionante seguida de la reaparición de pólipos de mayor tamaño. No era posible remover mas que una pequeña parte sin poner en riesgo mi vida. Lo que es más, el ducto biliar estaba produciendo un líquido que era el causante de las náuseas perpetuas. 
Durante los siguientes catorce años, mis sufrimientos se incrementaron. Durante los cuatro primeros, podía caminar hasta los confines del convento pero comía muy poco y vomitaba prácticamente después de cada comida. Me volví cada vez más débil y experimentaba dolor en cada parte de mi cuerpo.

En 1942, cuando llevaba más o menos dos años postrada en cama, nuevos síntomas aparecieron y mi mano derecha se paralizó. Podía moverme únicamente con la ayuda de un bastón. Para llegar a la iglesia que estaba a sólo unos metros, donde escuchaba Misa, debía ser asistida por otra hermana. 
Debido a mi débil condición, mis dientes comenzaron a caerse. Considerando en ese momento que no viviría mucho más, me fué dada la extrema unción. 

Por aquellas fechas oo hablar del del Padre Charbel y le pedí que intercediera por mí: “Permíteme”, le pedí, “si deseas curarme, que te pueda ver en un sueño”. 

¡Esa misma noche le ví! 
Sus brazos estaban abiertos, similarmente a como está representado en la última imagen milagrosa de él, y no como en otra imagen que alguien me había dado. 

Me ví a mí misma como en un sueño. Estaba en una capilla, de rodillas, rezando. Las veladoras de pronto se encendieron brillantes y ví al Padre Charbel también arrodillado. Me bendecía con sus brazos abiertos. Esto fue una señal del cielo. 
Después de esto, el martes 2 de julio de 1950 a las 9:40 am, fui de Bikfaya al Monasterio de Annaya, acompañada de la Hermana Isabelle Ghourayeb, Superiora del Convento en Jbeil, la hermana Bernadette Nafah, maestra en el convento de Bikfaya y la Hermana Matilde Zambaca. 

Fui llevada al auto en una silla, un viaje extenuante para mí. Cuando llegué, me llevaron a la tumba del piadoso Ermitaño. Mucha gente enferma se encontraba ya en el lugar. Levantaron mi silla para que pudiera tocar la piedra y besarla. 
En el momento que puse mis labios sobre la piedra, sentí como un choque eléctrico recorría mi espina!! Me llevaron afuera para descansar en una pequeña habitación con una cama. Después fui con los otros inválidos a rezar junto a la pequeña almohada que sostenía Charbel. 

Cuando terminé, fui llevada una vez más a la pequeña recámara. Esa noche, le pedí a la Hermana Isabelle si podía permitirme pasar la noche junto a la tumba. 
Ella contestó “Hay muchos enfermos ahí y no vas a poder dormir. Mejor quédate otro día”. A la mañana siguiente, fui llevada una vez más al oratorio, donde escuché tres Misas junto a la tumba. Recé y recibí la sagrada Comunión. 

Mientras rezaba fervientemente la oración para los enfermos, mis ojos se fijaron en el lugar donde el nombre del Padre Charbel estaba grabado en la tumba. ¡Me dí cuenta que estaba cubierto con gotas de un sudor brillante! 
Sin poder creer lo que mis ojos veían y deseando que fuera real lo que observaba, me impulsé apoyando un lado de mí contra la silla y otro contra la pared. No podía haber error. Era cierto. Tomé mi pañuelo y me dije: “estas gotas de agua son un regalo del Padre Charbel.” 

Me levanté, puse el pañuelo para que las absorbiera e inmediatamente las froté sobre las partes más dañadas de mi cuerpo. Tan pronto como hice esto, sin pensarlo, me levanté y caminé frente a todos. Las campanas comenzaron a repicar para celebrar la restauración de mi salud y glorificar al Señor. 
La multitud estupefacta me siguió hasta el oratorio, rezando a Dios y maravillados con mi recuperación. Entre los testigos de este evento se encontraban cinco Jesuitas que dirigían nuestra congregación: Padres Capello, Koniski, ministro de la Universidad de San José en Beirut, y Agia, así como los Hermanos Mahir y Phillippe. El Padre Agia hizo un resumen detallado de mi enfermedad. 

A la mañana siguiente, escuché el sollozo: “¡Quiero convertirme en Cristiano!” 
Un egipcio hablaba conmigo: “Tu me has devuelto la fe. He venido aquí a buscar el remedio a mi sordera. Dios me dio la luz espiritual. ¡Estoy completamente curado!" Certificado médico (1)

Yo, quien firma, el Dr. Ibrahim Abi Haidar de Hammana, certifico que en 1936 la Hermana Marie Abel, de la orden religiosa de los Dos Sagrados Corazones, sufrió de úlceras pilóricas que le llevaban a no poder mantener ningún alimento. Fue sometida a dos operaciones pero el alivio que encontró fue sólo temporal.
En 1944, la visité en el convento de las Hermanas Jesuitas, en Bikfaya. La encontré postrada en cama, sin poder levantarse y en condición crítica. Juzgué su enfermedad como incurable. Su inesperada recuperación después de haber visitado la tumba del Padre Charbel, el Ermitaño, la considero como milagrosa, un evento sobrenatural que sobrepasa cualquier explicación humana. Viene del deseo de Dios de quien la Hermana Abel es una piadosa servidora. 

Juro solemnemente, bajo palabra de honor, que esta declaración es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
22 de Julio de 1950. Firma: Dr. Ibrahim Abi-Haidar
Certificado medico (2)

Yo quien firma, Dr. Albert Farhat de Hammana, consejero de la Corte de Apelación en Beirut, certifico que la Hermana Marie Abel es miembro de mi familia en Hammana. Sufriendo de una enfermedad por más de doce años, ella estuvo constantemente paralizada, sin poder moverse de su cama. Los doctores me aseguraron que su enfermedad era incurable. 

Después de su visita a la tumba del Padre Charbel, volvió a estar perfectamente curada, caminando y comiendo de modo normal. Cuando fué a ver a su familia en Hammana, mucha gente llegó a su casa para ver el milagro por sí mismos. 
Ella nos contó con buena voluntad lo que le había sucedido.
En testimonio envío este certificado.

Firmado el 19 de Julio de 1950 en Hammana por el Dr. A. Farhat.

El discurso dado por el Padre Agia, de la Sociedad de Jesús.
El día que ocurrió el milagro, el Padre Agia se encontraba en el Monasterio de San Maroun, Annaya. El sabía muy bien que la Hermana Marie Abel había estado sufriendo terriblemente durante los pasados catorce años y que su condición era desesperanzadora. Pero en esta día, ¡ella estaba irreconocible! 

Sus ardientes emociones trajeron lágrimas a los ojos de él. Sin pensarlo, el Padre Agia subió los peldaños del altar para hablar a los ahí reunidos y en una dirección conmovedora, dio un resumen detallado del difícil trayecto de ella. El describió su terrible enfermedad y la inhabilidad de aún los mejores doctores para curarla.

El sacerdote concluyó su descripción diciendo estas palabras:
“Sin duda alguna, la cura de la Hermana Marie Abel se debe aun fenómeno sobrenatural deseado por Dios y obtenido por la intervención de su Sirviente el Padre Charbel, el gran orgullo de la gente Maronita y del Oriente a quien Dios ha elegido para honrar a sus profetas, la Encarnación de su Hijo, la Virgen Bendita y los muchos santos y piadosos ermitaños.”

Nunca había estado el Padre Agia tan entusiasta, emocionado y feliz como estaba en aquel día. Quienes lo escuchaban se sintieron inspirados por la elocuencia de su discurso y respondieron con lágrimas de alegría y consuelo.

ORACIÓN POR LA INTERCESIÓN DE SAN CHÁRBEL 

"Dios, infinitamente santo y glorificado en medio de tus santos. Tú que inspiraste al santo monje y ermitaño Chárbel para que viviese y muriese en perfecta unión con Jesús Cristo, dándose la fuerza para renunciar al mundo y hacer triunfar desde su ermita, el heroísmo de sus virtudes monásticas: pobreza, obediencia y santidad. Te imploramos nos concedas la gracia de amarte y servirte siguiendo su ejemplo. Dios Todopoderoso, Tú que has manifestado el poder de la intercesión de San Chárbel a través de sus numerosos milagros y favores, concédenos la gracia que te imploramos por su intercesión (...pedido...) Amén". 

(Padrenuestro, Ave María y Gloria.)